M+26: Mensaje en una botella

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Comprar una botella: Check!
Escribir un mensaje: Check!
Casi estrellar mi botella contra las rocas: CHECK!
Cultivar la paciencia: eterno WIP.

Estamos a mitad de este viaje… es increíble que hayan pasado ya 26 semanas de este año. Cada vez que lo pienso se me pone la piel de gallina, porque muy muy pronto estaré escribiendo el post M52. Aún no he decidido cual será la última experiencia de este proyecto… tendré que pensarlo bien porque me gustaría que fuera algo especial.

Pero volviendo al presente, cómo esto se trata de un viaje, de una experiencia para conocerme mejor, para cambiar, me pareció muy apropiado  para la mitad del viaje enviar un mensaje en una botella.

Desde pequeña he leído muchas novelas de aventura, siempre me han gustado las historias de exploradores, de aventureros, de civilizaciones perdidas… de como los grandes marineros surcaban los mares guiados por las estrellas. Si, siempre he sentido fascinación por la aventura, por la libertad intrínseca de aquellos que salen a explorar el mundo.

Así que, uniendo todo eso en mi cabeza, las fechas de mi proyecto y sumado a la idea de cómo se descubrieron y catalogaron las corrientes del mar, me puse manos a la obra con mi botella y mi mensaje.

La botella al principio pensé que la compraría en un “todo a 100” o en los chinos, así que me di un paseo por allí pero nada… unas botellas no me gustaban, otras me parecía que tenían un mal tapón… así que descarté los chinos, fui al supermercado y me compré una botella de vino rosado. TARÁN! asunto resuelto 🙂 con el plus de tener un vino rosado frío para la comida del domingo.

En cuanto al corcho, en casa papá tiene una máquina para poner corchos nuevos, así que era perfecto que la botella fuese finalmente una botella de vino estándar. Así podríamos “re-corcharla” (palabra que me acabo de inventar), y asegurarnos que iría perfectamente sellada.000

 

Con el punto de la botella resuelto, pasé a escribir mi mensaje. En realidad escribí dos y descarté el primero. El segundo mensaje es una carta personal para quien descubra la botella. Es un mensaje de esperanza y ánimo donde le cuento a un desconocido cómo está siendo este año para mi, le describo el lugar desde donde escribí esa carta… le cuento cómo me mira mi gato desde los pies de la cama mientras escucha cómo garabateo letras sobre el papel. Es una carta personal que espero que llegue a manos de a alguien que la aprecie. Mi imaginación me lleva a pensar que incluso podría llegar a tener una nueva amistad, alguien después de encontrar la botella se convierta en una de las personas con quien comparto mi vida. Sería una gran historia!.. ahora me repito a mi misma: tiempo al tiempo.002

En el mensaje también pongo mis coordenadas, además de las geográficas, mis datos de contacto, por si acaso quien la encuentre quiere ponerse en contacto conmigo y saber a qué puerto llegó la botella. Estoy consciente de lo difícil que es volver a saber de mi botella… pero no es imposible.

Para llevarla al mar, el domingo pasado a última hora de la tarde, salimos mi papá y yo a dar una vuelta en la bici y llegamos hasta el puerto. Desde allí fuimos al espolón y desde allí lancé mi botella. En realidad cuando vi que el agua estaba lejos, pensé en pedírselo a papá para evitar estamparla contra las rocas… pero al final pensé: “Bueno… si lo hago y se rompe… mala suerte… será parte de la experiencia.”  Por los pelos no la estrellé… falto poco para que se hiciera añicos contra las piedras, pero no lo hizo! Se fue flotando plácida y serena sobre las aguas del Mediterráneo.005

 

Este proyecto (pese lo simple que es) me revuelve el espíritu de aventura, las ganas de viajar, las ganas de ver otras playas, otros lugares, otras gentes… tendré que empezar a organizar algo.

Mientras tanto espero noticias (impaciente). Siento expectación y curiosidad.010

Más fotos aquí.

Y esta tarde: M+27 Hacer galletas de la fortuna!



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